Alimentos Funcionales

13 11 2009

alimentos funcionales
El concepto de alimentos funcionales nació en Japón,  a mediados de los 80. este término  se utiliza para definir ciertos alimentos que han sido desarrollados específicamente para mejorar la salud,  y /o reducir el riesgo de contraer enfermedades.  Para ser considerado  “funcional” el alimento debe ejercer en el organismo una función específica, como mejorar los mecanismos de defensa,  prevenir alguna enfermedad, retrasar los procesos de envejecimiento, o facilitar la recuperación desde alguna enfermedad. Un alimento funcional puede ser un alimento natural, un alimento al que se ha añadido un componente, o un alimento al que se le ha quitado un componente.  Por ejemplo,  se consideran funcionales a los alimentos fortificados con ácido fólico pueden reducir el riesgo de que una mujer tenga un hijo con defectos del tubo neural. La leche fortiificada con calcio y vitamina D es un alimento funcional porque una ingesta adecuada de calcio puede ayudar a reducir el riesgo posterior de osteoporosis. También la  leche de soja  puede ser útil para el alivio de los  síntomas perimenopáusicos, debido a la adición de las isoflavonas de la soja. Los alimentos que contienen mas de 25 gramos de proteína de soja pro ración pueden disminuir el colesterol.   El yogur con probióticos ( gérmenes vivos beneficiosos, como resultado de la fermentación, o que se han añadido para mejorar el equilibrio microbiano intestinal, como el Lactobacillus sp. Bifidobacteria sp)  u otros alimentos con prebióticos, como son la inulina y la oligofructosa (componentes no digeribles que tienen efectos beneficiosos, debido a que estimulan el crecimiento de la flora intestinal) son alimentos funcionales porque pueden mejorar el funcionamiento intestinal y el equilibrio microbiano intestinal.
Cada vez es mayor la importancia de las posibles relaciones entre la alimentación  y su salud. Ya no se trata de evitar las carencias de nutrientes, sino de lograr la nutrición  “óptima”. Así, la industria alimentaria, que conoce esta preocupación de los consumidores, está lanzando al mercado una nueva clase de alimentos transformados que, además de alimentarnos, contienen ciertos componentes biológicamente activos, que proporcionan beneficios saludables y pueden reducir el riesgo de padecer enfermedades. El consumo de éstos “alimentos funcionales”está creciendo espectacularmente entre la población, porque ofrecen ese beneficio extra, siempre y cuando estos alimentos se añadan a una dieta sana y equilibrada por parte del paciente.
Algunos ejemplos de alimentos funcionales son los alimentos que contienen determinados minerales (leches enriquecidas en calcio y vitamina D),  vitaminas, (cereales enriquecidos en ácido fólico),  grasas  (huevos o leche con grasa omega 3),  fibra alimentaria , los alimentos a los que se han añadido sustancias biológicamente activas, como antioxidantes, y los yogures con probióticos, (microorganismos beneficiosos) y prebioticos ( sustratos que favorecen  la proliferación de las bifidobacterias en el intestino).  Las grasas omega 3, de los pescados pueden reducir el riesgo de enfermedades cardiovasculares y las arritmias cardiacas .  Los estanoles y esteroles vegetales de yogures y margarinas pueden reducir el riesgo de padecer enfermedades coronarias ya que disminuyen los niveles de colesterol en la sangre. Las catequinas del té neutralizan los radicales libres y  pueden reducir el riesgo de ciertos tipos de cáncer, al igual que los carotenos de frutas y verduras. Las protoancanidinas de arándanos, cacao pueden mejorar la salud del tracto urinario  y reducir el riesgo de enfermedades cardiovasculares. La luteína de los vegetales verdes, contribuye a  mantener una buena visión. El licopeno del tomate parece que protege del cáncer de próstata.  La fibra soluble puede reducir el colesterol y, por lo tanto, el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares. El ácido linoleico conjugado (CLA) puede ayudar a evitar los depósitos de grasa.
Ya existen muchos alimentos funcionales a nuestra disposición, pero en estos momentos la prioridad es identificar qué alimentos funcionales pueden realmente contribuir a mejorar la salud. En la Unión Europea no existe una legislación sobre las alegaciones de salud, y  además, prohíbe atribuir a los alimentos propiedades preventivas, terapéuticas o curativas.
Los alimentos funcionales, consumidos como parte de una dieta equilibrada y acompañados de un estilo de vida saludable, ofrecen la posibilidad de mejorar la salud y/o prevenir ciertas enfermedades. Pero los ejemplos anteriormente expuestos no son “soluciones mágicas.” El mejor consejo es incluir en la dieta  una gran variedad de alimentos, y así estaremos incorporando muchos componentes beneficiosos.

Dra. Pilar Riobó

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