Enfermedad celíaca

16 12 2009

Es la enfermedad intestinal crónica más frecuente, ya que afecta a 1 de cada 200 personas, pero a menudo está infradiagnosticada.

Celíacos La enfermedad celiaca, también es denominada como “intolerancia al gluten”, ya que esta sustancia provoca una reacción de tipo alérgico a nivel intestinal, que produce cambios  del intestino, principalmente aplanamiento  y atrofia del mismo,  con alteración de su función y malabsorción de nutrientes. El gluten es una proteína que se encuentra en el trigo, la cebada, la avena, el centeno y el triticale

En algunas estadísticas, realizadas sobre todo en donantes sanos, parece que puede llegar a una frecuencia mucho más alta, hasta 1 de cada 100 personas, ya que incluye ciertas formas “asintomáticas”. Si nos referimos a personas con “problemas intestinales” de tipo estreñimiento o diarreas, afecta a 1 de cada 20.

Aunque se consideraba que era “cosa de niños” ahora sabemos que puede afecta a cualquier edad.  Debido a la existencia de formas asintomáticas, existen muchos casos sin diagnosticar. Como se ha dicho, los casos conocidos son solo “la punta visible de un gran iceberg”. La enfermedad puede aparecer a cualquier edad. En los lactantes los síntomas no empiezan hasta que no se introduce el gluten en la dieta.  Los síntomas típicos son pérdida de peso, retraso del crecimiento, diarrea con heces voluminosas y pastosas, brillantes (debido a la presencia de grasa no absorbida) distensión ó dolorimiento abdominal. Sin embargo, hay muchos cuadros menos típicos que presentan pocos síntomas, o deficiencias nutricionales de intensidad variable, desde una ligera anemia por déficit de hierro, hasta un retraso del crecimiento, ó incluso,  estreñimiento. Dependiendo del tiempo de evolución del síndrome de malabsorción, puede dar otros síntomas como sensación de hormigueos por déficits vitamínicos, irregularidades del ritmo menstrual, abortos, depresión… Hay que destacar que en los últimos años está cambiando la forma de presentación de la enfermedad, disminuyendo la frecuencia de los cuadros “clásicos” y aumentando los casos atípicos o poco sintomáticos, en familiares o en pacientes de riesgo (diabetes de tipo 1, con otra enfermedades autoinmunes…).  La enfermedad tiene una base genética, por lo que se puede dar más de una caso en la misma familia.

Cuando la clínica es sugestiva de la enfermedad , para el diagnóstico se realizan análisis de sangre que determinarán si existe malabsorción intestinal, con disminución de los valores de proteínas, hierro y vitaminas.  En caso de sospecha  también se pueden realizar ciertos análisis específicos  para la determinación de los anticuerpos específicos de la enfermedad: los anti-gliadina, anti-endomisio y  anti-transglutaminasa. Pero siempre se debe confirmar el diagnóstico mediante a realización de una toma de una muestra de intestino (biopsia intestinal) mediante una endoscopia digestiva, que tras el estudio microscópico mostrará el rasgo característico de aplanamiento de las vellosidades intestinales. El diagnostico se confirma definitivamente con ,la mejoría de los síntomas a las pocas semanas de iniciar una dieta sin gluten

El tratamiento consiste en excluir de la dieta todos los productos que contengan gluten, y este tratamiento ha de mantenerse de por vida. La exclusión del gluten logra la normalización de los cambios de la mucosa intestinal que producen la malabsorción de nutrientes. La dieta ha de ser estricta sin gluten ya que las violaciones continuadas, aunque sean pequeñas, pueden ocasionar problemas a largo plazo. Aunque en teoría la dieta sin gluten parece algo sencillo, en la práctica constituye un verdadero reto, bien  porque muchos alimentos manufacturados contienen gluten, bien por “contaminación” con harina de trigo de alimentos que “de forma natural” no debieran contener gluten.

El celíaco debe basar su alimentación en productos naturales como frutas verduras hortalizas, legumbres y cereales sin gluten como arroz y maíz. También puede tomar leche, carne, huevos.
Deben evitarse los alimentos envasados o precocinados que pueden contener gluten en su preparación (por ejemplo, frutas en almíbar, embutidos….).

Hay que destacar la importante labor que realizan en este campo las asociaciones de pacientes celiacos, que elaboran listados  de alimentos según su contenido en gluten, y además ofrecen asesoramiento a enfermos y familiares. Otras funciones de las asociaciones de celiacos   es informar dónde poder comprar alimentos sin gluten con garantía, y con todo ello, facilitar que el celiaco pueda llevar una vida normal.

www.celiacosmadrid.org
www.celiacos.org

Dra. Pilar Riobó
Jefe Asociado de Endocrinología y Nutrición
Fundación Jiménez Díaz

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Lácteos

13 12 2009

Los productos lácteos son alimentos con proteínas de alto valor biológico. Esto quiere decir que esas proteínas contienen todos los aminoácidos esenciales para el organismo.  Además contienen calcio, en forma de sal de fosfato, que es la forma en que el calcio es más fácilmente absorbible, por lo que es esencial en las épocas de crecimiento además del embarazo y lactancia. Por la misma razón es un alimento básico en la infancia y adolescencia. También es una fuente muy buena de vitamina A.
Productos Lácteos Los niños y adolescentes además de crecer  sus huesos en forma longitudinal, tienen que formar su hueso de forma que tenga una consistencia grande. Esto es lo que se llama la densidad mineral ósea, cuyo pico máximo se adquiere en las 2-3 primeras décadas de la vida. Es por eso muy importante el consumo de calcio en la niñez y en la adolescencia, sobre todo en forma de lácteos, ya que en esta época de la vida la capacidad de asimilar el calcio es enorme y son años clave para tener un hueso de consistencia adecuada. Es necesario crear desde la infancia el hábito de ingesta de lácteos ya que favorecen que el niño tenga un esqueleto con huesos de calidad
El consumo elevado de calcio en forma de lácteos en los años que rodean a la menopausia se ha demostrado que disminuye la pérdida de densidad mineral ósea que se produce indefectiblemente tras la desaparición de las menstruaciones.
En el caso de los mayores los lácteos son un alimento muy interesante, debido a sus excelentes propiedades nutritivas y a la facilidad de consumo.  A menudo los ancianos tienen dificultades de masticación (por falta de piezas dentarias) y de deglución por lo que las recetas de comidas blandas a base de leche (croquetas, purés, cremas, natillas, flanes…) les hace especialmente indicadas.
Sin embargo, algunas personas toleran mal la leche, presentando molestias abdominales, y dolores de tipo cólico, más o menos intensos, junto con gases, despeños diarreicos….  Estas personas pueden tener una intolerancia a la lactosa,  debido a un déficit de lactasa, el enzima que permite la absorción de la lactosa a nivel intestinal. Estas personas pueden tomar, sin embargo, yogures o quesos en los que la lactosa está fermentada,  para no disminuir la ingesta de calcio.
En el caso de personas con niveles altos de colesterol o con tendencia a la obesidad, la ingesta de lácteos se puede hacer en forma de descremados o desnatados,  en los que la ingesta de colesterol  y de energía total se reduce y sin embargo se mantiene el aporte de calcio y de proteínas.





Las alergias alimentarias

25 11 2009

Las alergias a los alimentos son un importante problema de salud para las personas que las padecen y pueden resultar en una enfermedad severa, que incluso puede ser mortal.

Una alergia alimentaria es una reacción del sistema inmunológico frente a una proteína (denominada alérgeno) de un alimento, a la cual identifica, de forma errónea, como una sustancia dañina. Cuando la persona alérgica come ese alimento, se produce una reacción inmunológica de defensa frente al mismo. Esta reacción supone una reacción entre el antígeno causante (o alérgeno) y los anticuerpos defensivos  producidos por el individuo alérgico. En los casos más severos, puede producirse una reacción anafiláctica, que puede ser mortal.
Hay que diferenciar las verdaderas alergias alimentarias de las intolerancias alimentarias: éstas últimas son reacciones adversas  producidas por los alimentos pero que no afectan al sistema inmunológico (no se producen anticuerpos), no suelen ser graves y los síntomas son dolor de estómago o abdominal, diarreas, náuseas. Además son mucho más frecuentes; por ejemplo, padecen intolerancia a la lactosa casi la mitad de la población.

Los alimentos que pueden producir alergia son muchos. El Dr. Joaquín Sastre, Jefe del servicio de Alergia de la Fundación Jiménez Díaz,  refiere que los  más comunes son los cacahuetes, las nueces, almendras, y otros frutos secos, la leche de vaca, la soja, los huevos, el pescado, y los mariscos. Con menos frecuencia, ciertas frutas y pieles de frutas, como melocotón, ciruelas… Estos alimentos, causan el 90% de todas las reacciones alérgicas.
Una de las alergias más peligrosas es al alergia al huevo, ya que este alimento se utiliza en una gran variedad de productos alimenticios.  Se utilizan para recubrir, formar emulsiones, para formar la base de helados y yogures,  para dar al pan y bollos un aspecto brillante, para sopas, consomés…
Los síntomas de una alergia alimentaria son variables. El comienzo de los síntomas varía desde unos pocos minutos tras la ingesta hasta  las 24 horas. Se producen habones, picores, sensación de tener la boca dormida, hinchazón, lagrimeo, y ojos rojos,  vómitos, diarrea, dolor de estómago, tos, y pitos al respirar, sensación de falta de aire, mareo, desmayos o pérdidas de conciencia  e incluso puede ser mortal.

Para diagnosticar adecuadamente una verdadera alergia a alimentos debe identificarse la comida problema, siendo obligatorio el estudio por parte de un alergólogo, quien le realizará las pruebas cutáneas.

El tratamiento consiste en  evitar estrictamente la comida problema. Al comprar alimentos, es importante leer cuidadosamente todas las etiquetas de todas las comidas y latas. Si la alergia es severa, se produce dificultad respiratoria e incluso pérdida de conciencia (shock anafiláctico), convendría tener a mano, un kit precargado con adrenalina y deberían conocer los familiares cómo inyectárselo en caso de emergencia.

Dra. Pilar Riobó





Anisakis

16 11 2009

El temido Anisakis
Cuando Teresa presentó un cuadro de gastroenteritis, con diarrea, dolor abdominal y alergia cutánea, con aparición de habones, urticaria, malestar general, hinchazón de los párpados, y de los labios, pensó que había comido algo que le había sentado mal. La sopa era buena y el pescado al horno era fresco, pero estaba poco hecho Precisó ir a urgencias del hospital y cuando le contó al  médico que había comido pescado al horno, este enseguida le diagnosticó de alergia a anisakis.  La anisakiasis humana es un problema de salud pública, que origina enfermedades, y cuya incidencia está aumentando en los últimos años. Este aumento podría ser debido a una mayor infestación del pescado, a mejoras en el diagnóstico de la enfermedad y a la aparición de la costumbre de comer pescado crudo o poco cocinado. Las medidas preventivas son esenciales para prevenir la enfermedad. Se basan sobre todo en la congelación del pescado que se consume en crudo y en la adecuada cocción del pescado cocinado.
Recientemente, el ministerio de Sanidad y Consumo ha desarrollado un real decreto para la prevención de la anisakiasis, que ha creado una importante polémica
El pescado tiene unas propiedades nutritivas claramente beneficiosas ya que es rico en proteínas y en grasas omega 3.  Sin embargo, más del 50% del pescado que consumimos puede estar parasitado por anisakis. Los grandes mamíferos marinos son los que mantienen el parásito en el medio acuático. Por este motivo, el pescado procedente del Mediterráneo suele estar poco parasitado, mientras que ocurre lo contrario con el de mares fríos, donde suelen vivir estos grandes animales.
Cuando se consume pescado crudo o poco cocinado,  incluidos los ahumados o los boquerones en vinagre, las larvas de anisakis son ingeridas vivas por el hombre. El parásito se  “ancla” o “enclava” en la pared gástrica o intestinal y provoca cuadros de “gastritis” o de “gastroenteritis”, y  reacciones alérgicas, que a veces pueden ser severas. El antecedente de ingestión de pescado crudo o poco hecho en las horas previas permite el diagnóstico de alergia a Anisakis.  Actualmente se considera que es necesaria la ingesta de la larva viva,  para desencadenar una respuesta alérgica .
En otros casos, la ingesta de una cantidad masiva de parásitos, aunque estén muertos, también puede producir enfermedad, ya que se puede llegar a producir una obstrucción intestinal por los mismos.

Se recomienda a la población general, para matar el parásito, cocinar el pescado a 60º C durante 1 minuto. Cuidado con el pescado «poco hecho», ya que las temperaturas alcanzadas pueden ser insuficientes.  El pescado que se vaya a comer crudo, ahumado o en vinagre, o poco hecho es imprescindible congelarlo a temperaturas inferiores a –20º C, durante al menos 24 horas.

En pacientes con antecedentes de alergia a Anisakis se les recomienda  evitar radicalmente la ingesta de pescado crudo, incluyendo salazones, ahumados y escabeche.  Además, es preferible que consuman el pescado congelado en alta mar, ya que en estos casos se eviscera precozmente y la posibilidad de parasitación de la carne es menor.  Asimismo, es preferible que coman las colas de pescados grandes, procurando evitar áreas ventrales,  cercanas al aparato digestivo del pescado que es desde donde emigra el Anisakis  a la carne tras la muerte del pescado.

Dtra. Pilar Riobó
Jefe Asociado de Endocrinología y Nutrición
Fundación Jiménez Díaz