Lípidos o grasas

13 12 2009

Debido a su alto aporte de energía, tienen  “mala prensa”. Pero  algunos tipos tienen funciones esenciales.

Son el nutriente con mayor capacidad energética: al metabolizarse (o quemarse) se liberan 9 Kcal. por gramo (recordemos que la misma cantidad de carbohidratos o de proteínas sólo produce 4 Kcal.). Debido a ello, tienen “mala prensa”. Tienen funciones metabólicas esenciales, y son  importantes como elementos estructurales ya que forman parte de las membranas celulares.

Dentro de las grasas que ingerimos podemos dividirlas en:
•    grasas saturadas: se llaman así porque tienen en su molécula todos los enlaces que unen los diferentes átomos saturados con moléculas de hidrógeno. Provienen de origen animal principalmente, y pueden elevar las cifras de colesterol en sangre cuando se toman en cantidad excesiva
•   grasas mono-insaturadas: como dice su nombre tienen un enlace sin saturar;  el principal ejemplo es el ácido oleico, que se encuentra en gran cantidad en el aceite de oliva. Lo característico es que son líquidas a temperatura ambiente
•     grasas poli-insaturadas: con varios enlaces sin saturar dentro de su molécula. Se encuentran principalmente en semillas; de estas hay 2 tipos principales, según la posición del primer doble enlace sin saturar:

Omega 6:  como el  acido linoleico. Que se encuentra en el aceite de    girasol y otros aceites vegetales.

Omega 3: como el acido linolénico y el  eicosapentaenoico (EPA) y el docosahexaenoico (DHA) que se encuentran en los aceites de pescado

Sin embargo, también hay algunas grasas  de origen vegetal, como son la grasa de palma y la de coco, que a pesar de su origen se comportan en el organismo como grasa saturada, elevando las cifras de colesterol.

El colesterol es un tipo de grasa que se ingiere al comer alimentos de origen animal, pero que también se puede sintetizar por el organismo humano a partir de grasas saturadas. El colesterol es necesario para la vida ya que en el organismo cumple con unas funciones importantes;  por ejemplo, es precursor de las sales biliares y de la síntesis de hormonas esteroideas y sexuales. Sin embargo, cuando se ingiere  en exceso, o no se puede metabolizar (o degradar) adecuadamente (habitualmente por causas genéticas), sus niveles en sangre se elevan y se tiende a depositar en la pared de las arterias, contribuyendo a la formación de la llamada “placa de ateroma” o arteriosclerosis.

Merece la pena mencionar lo que es la grasa “trans”. Es frecuente realizar una manipulación industrial de las  grasas vegetales, que son líquidas a temperatura ambiente, para que se vuelvan sólidas y que aguanten un mayor tiempo sin oxidarse o enranciarse. Pero en este proceso se produce la formación de isómeros (moléculas exactas en cuanto al numero de átomos pero con diferente configuración espacial. El producto así obtenido contiene el hidrógeno en posición “trans” (en vez de en posición “cis”, que sería su situación natural).  El consumo de estas grasas debería minimizarse ya que podría actuar también favorecer la  arteriosclerosis.





El rico jamón

9 12 2009

El consumo de productos del cerdo estaba ya bien establecido en la época romana. Catón, en el siglo II a.C. dejo su receta para curar los perniles y se han encontrado monedas romanas en forma de pata de cerdo o de jabalí. Esta tradición estaba tan arraigada, que continuó durante la época medieval.  Ni siquiera consiguieron desterrarla los más de 700 años de dominación musulmana, ni la importante presencia judía, ya que en estas 2 religiones se rechaza el consumo de cerdo.  En estas épocas, el cerdo es consumido por las familias cristianas y adquiere un importante simbolismo religioso.  De ahí el refrán: “Mas cristiano es el jamón que la Santa Inquisición”.  Durante el siglo XVI el jamón acompañó a muchos extremeños que viajaron a América tras el descubrimiento. Cervantes, en Don Quijote, se refiere a su Dulcinea como “la mujer que tiene la mejor mano para salar puercos de toda La Mancha”.

Actualmente el jamón de calidad se ha popularizado  y toda la población se ha dejado seducir por esta joya gastronómica. El jamón se esta convirtiendo como uno de nuestros mejores embajadores y suscita el interés por nuestras costumbres y forma de vida.

El método de curado mediante  salazón es una técnica empleada desde hace miles de años para prolongar la vida media de los alimentos perecederos e impedir la descomposición de los mismos. Se trata de disminuir el contenido acuoso mediante la evaporación al aire, y esta se favorece por la acción de la sal. De estas forma, además de conservar los alimentos,  se  produce tambien otra consecuencia: la alteración de sus características organolépticas: el alimento cambia de sabor y de textura, en muchos casos a mejor.  Así pues, el jamón es la carne curada, salada y desecada.  Durante la fase de salazón y maduración del jamón las proteínas son  hidrolizadas, produciéndose péptidos y aminoácidos, que contribuyen destacadamente al sabor y al aroma.

La calidad del jamón se vincula a tres factores, la raza del cerdo, la alimentación del animal durante la fase de engorde y el proceso de fabricación.  El engorde puede ser en montanera, a base de hierbas y bellota, mixto,  con pienso y bellota (recebo) o a base de pienso (cebo). Según la alimentación del animal, así será la composición en ácidos grasos y en el nivel de compuestos antioxidantes.

La presencia de grasa visible infiltrada entre las fibras musculares  puede llevar a pensar que su valor calórico es muy alto. Sin embargo, el contenido energético de la porción comestible del jamón ibérico de montanera es de alrededor  de las 290 Kcal cada 100 g. Si se retira el tocino es de alrededor de 260 Kcal.  Desde luego es claramente inferior al de otros embutidos que contienen mayor cantidad de grasa.

Jamón IbéricoEl jamón ibérico tiene un alto contenido en grasas insaturadas. La grasa del cerdo ibérico de bellota posee un 58% de ácido oleico monoinsaturado, solo superada entre las grasas habituales de cocina por el aceite de oliva. Tiene alrededor de un 32% de saturados y un 9% de poliinsaturados. La tasa de colesterol en el jamón ibérico es baja, de 30-40 mg/100 gramos,  inferior  a las de ciertas carnes magras como la de pollo o pavo. El cerdo obtiene estas grasas beneficiosas directamente de las bellotas que consume, por ello estos efectos benéficos no están presentes en jamones provenientes de cerdos criados en granjas. Además es una fuente de proteínas de alta calidad biológica. Una ración de 100 gr. de jamón, contiene 43 gr. de proteínas.

El gusto del buen jamón es ligeramente dulce, nunca amargo, y no muy salado. Solamente en los jamones muy curados el gusto salado es algo más acentuado. Aporta alrededor de 1.1 a 1.8  g de sodio  por cada 100 gramos. La cantidad de sal  viene determinada por el tiempo de salazonado.  Actualmente con la instalación generalizada de cámaras de salado controlado en las que permanecen los jamones durante mas de 3 meses a temperaturas de entre 3 y 5 grados, ha permitido reducir  progresivamente la cantidad de sal necesaria para la curación, que actualmente es de 1 día por cada Kg de jamón, lo cual es suficiente para que la sal desarrolle sus propiedades conservantes.

Su aporte mineral es muy importante. Tiene calcio, fósforo, magnesio, cobre, zinc y hierro. El hierro es de tipo hemo, lo que significa  que es fácilmente asimilable. También tiene vitaminas, sobretodo del grupo B: B1, B2, B6 Y B12, y ácido fólico, esencial para el correcto funcionamiento del sistema nervioso y el cerebro. Aunque en menor proporción, el cerdo ibérico también tiene vitamina E y selenio (con efectos antioxidantes).

Dra. Pilar Riobó

Jefe Asociado de Endocrinología y Nutricion

Hospital Jiménez Díaz. Madrid





Tengo Colesterol

29 11 2009

el colesterolEl colesterol elevado y las  hiperlipemias son uno de los principales  factores de riesgo, junto al tabaco y a la hipertensión, para padecer problemas cardiovasculares,

El colesterol es un tipo de grasa, que se ingiere al comer alimentos de origen animal, pero que también se puede sintetizar por el organismo humano a partir de grasas saturadas. En condiciones normales, circula en pequeñas cantidades por la sangre.  Ello es debido a que cumple con unas funciones importantes en el organismo, como por ejemplo,  es el precursor de las sales biliares y de la síntesis de hormonas sexuales y esteroideas, como por ejemplo, el cortisol. El colesterol en sangre hay de 2 tipos diferentes: el colesterol unido a lipoproteínas de baja densidad (LDL-colesterol, debido a las siglas en inglés) que es el que favorece la aterosclerosis cuando está elevado, y el colesterol unido a las lipoproteínas de alta densidad,  que se opone a este proceso (HDL-colesterol o colesterol “bueno”).  Cuando se ingiere  un exceso de grasa o de colesterol en la alimentación , o no se puede  degradar adecuadamente, sus niveles en sangre se elevan y se tiende a depositar en la pared interna de las arterias por las que circula, contribuyendo a la formación de la llamada “placa de ateroma” o arterioesclerosis. Esta placa va creciendo progresivamente (porque se va depositando cada vez más colesterol) y posteriormente se oxida.  Así se va estrechando progresivamente la luz de la arteria, hasta que se ocluye por completo, e impide el paso de la sangre. Si la arteria afectada es una arteria coronaria, que irriga el músculo cardíaco, entonces se produce un evento coronario, como el infarto agudo de miocardio. Si la arteria afecta es una arteria del cerebro, se produce una trombosis,  o ictus  que cursa con la sintomatología neurológica consiguiente dependiendo de la región del cerebro afectada (parálisis, coma…).

En el colesterol plasmático influyen, tanto el colesterol consumido directamente en la dieta, como el colesterol que sintetiza nuestro propio organismo a partir de las grasas saturadas que ingerimos.  La grasa saturada es principalmente la grasa de origen animal, pero hay también ciertos aceites vegetales (de palma o palmítico, esteárico, de coco…) que tienen también un efecto nocivo sobre el colesterol a pesar de su origen vegetal; es decir, su efecto es igual al de la grasa saturada. Como ya se mencionó previamente, el colesterol depositado en la placa de ateroma,  también ha de oxidarse; pero existen sustancias antioxidantes en la dieta que se oponen a esta oxidación. De todos los antioxidantes, uno de los más eficaces para inhibir esta oxidación, es la vitamina E, que se encuentra principalmente en el aceite de oliva.

Algunas hiperlipemias son de causa genética; cursan con cifras de colesterol habitualmente  superiores a 300 mg/dl , y  precisan de tratamiento farmacológico; la causa es un déficit del receptor de colesterol-LDL, pero otras son de causa nutricional, debidas a una alimentación errónea.

En caso de colesterol elevado se  recomienda un consumo elevado de alimentos ricos en fibra (frutas, verduras, legumbres…) que logra una pequeña disminución del colesterol de alrededor de un 5-10% , evitando la ingesta excesiva de grasa saturada y de colesterol, siguiendo las normas de la tabla.

Si la dieta no logra bajar los niveles de colesterol, habría que añadir fármacos (llamados estatinas) que actúan inhibiendo un enzima que interviene en la síntesis endógena de colesterol y, por lo tanto, se bloquea esta síntesis. Estos fármacos, como cualquier otro, pueden tener sus efectos secundarios, sobre todo a nivel hepático.  Por ello, siempre deben de estar recetados por un médico y seguir los controles médicos habituales.

Dra.  Pilar Riobó
Jefe de  Endocrinología y Nutrición
Fundación Jiménez Díaz. Madrid





Invierno: época de Legumbres

26 11 2009

legumbres Las legumbres son alimentos de alto valor nutritivo cuyo   consumo esta en declive.

Las  legumbres han sido uno de los principales sustentos de la población en épocas de escasez. Se debe a su  facil conservación,  su alto valor nutritivo  y su gran verstilidad en la cocina. Hasta hace poco, constituían la principal comida del día, habitualmente acompañadas de embutidos y carne, excepto los viernes de vigilia, en que se acompañaban de verduras y bacalao. Las leguminosas son de fácil cultivo ya que son poco exigentes en cuanto al clima y al suelo, y mejoran la fertilidad del terreno. Sin embargo, a pesar del interesante valor nutricional  de las legumbres, en los últimos años se observa una disminución del consumo de leguminosas.

Las legumbres constituyen el grupo de alimentos vegetales con mayor contenido en proteínas, aportan nada menos que  alrededor de 20 a 30 gramos por cada 100 gramos de alimento. Lo cual, unido a su bajo coste  con respecto a otros alimentos proteicos (como la carne o el pescado), ha motivado que se les llame “la carne de los pobres”. Sin embargo, las proteínas de las legumbres no contienen todos los aminoácidos esenciales.  Por eso no se les considera de alto valor biológico.  No obstante, la adición de ciertos cereales que contienen justamente los aminoácidos en los que las legumbres son deficitarias, en un plato gastronómico  como lentejas con arroz, alubias o guisantes con maíz, aporta los aminoácidos deficitarios convirtiendo a ese plato en proteínas completas. Una vez más, la cultura gastronómica es sabia.
Las legumbres tambien aportan carbohidratos de tipo complejo, es decir, de absorción lenta. Aportan poca grasa, siempre que no se les añada, y además, debido a su origen vegetal,  es una grasa que no produce colesterol.  Su mala fama de alimentos fuertes y grasos se debe al resto de alimentos con los que se cocinan como chorizo, morcilla,  tocino, oreja y demás productos grasos que aumentan su valor calórico.
Pero su principal característica  es que tienen una gran cantidad de fibra de tipo soluble, que se encuentra sobre todo en la piel y vainas. La fibra  tiene efectos beneficiosos para el aparato digestivo y el metabolismo de la glucosa y el colesterol.  Este tipo de fibra, que no se absorbe desde el intestino a la sangre,  cuando llega al colon es transformada por las bacterias intestinales en ciertos ácidos grasos de cadena corta, volátiles, que son los que dan olor a las heces. Por eso, las legumbres producen flatulencia. Sin embargo, la flatulencia en sí no es nociva, si no ocasiona dolores y molestias importantes, ya que esos ácidos grasos de cadena corta son nutrientes para el propio colon.  Sin embargo, hay que reconocer que la flatulencia es un problema social.
Hay que destacar también la riqueza en hierro de las leguminosas, de  5-7 mg/100 gramos de alimento. Lo mismo sucede con el magnesio, ya que aportan entre 60 y 90 mg de magnesio en cada 100 gramos.  Hay que tener en cuenta que el contenido es sales está influenciado por las características de cada especie, por el clima y por las prácticas de cultivo. En cuanto a las vitaminas es importante el contenido en vitaminas del grupo B, como la tiamina o vitamina B1, la riboflavina o B2 , niacina y ácido fólico.
En invierno, disfrute de los platos de cuchara con las riquísimas legumbres.
Dra. Pilar Riobó
Jefe Asociado de Endocrinología y Nutrición
Fundación Jiménez Díaz. Madrid





La arteriosclerosis

24 11 2009

Como arteriosclerosis se denomina cuando se produce engrosamiento y pérdida de elasticidad de la pared arterial. Si además  se produce un acumulo de materia grasa debajo del revestimiento interno de la pared arterial hablamos de aterosclerosis.
La aterosclerosis puede afectar a todas las arterias del organismo, pero las mas importantes son las arterias del cerebro, el corazón, los riñones, y los brazos y las piernas. Cuando la aterosclerosis se desarrolla en las arterias que alimentan el cerebro (arterias carótidas), se puede producir una falta de riego al cerebro, denominado  ictus; cuando se desarrolla en las arterias que alimentan el corazón (arterias coronarias), se puede producir un infarto de miocardio; cuando se desarrolla en la arterias de las piernas se puede producir la falta de riesgo y consiguiente necrosis de esa extremidad.
En la mayoría de los países occidentales, la aterosclerosis es la enfermedad más frecuente y la causa principal de muerte,  el asesino numero 1.  Supone  el doble de las muertes por cáncer y 10 veces más que por accidentes. A pesar de los significativos avances médicos, la enfermedad de las arterias coronarias (que es producida por la aterosclerosis y causa los infartos) y el ictus aterosclerótico son responsables de más fallecimientos que todas las demás causas juntas.
La aterosclerosis se inicia con el paso de los años, con acumulo de glóbulos blancos (monocitos) en el interior de la pared de la arteria y  acumulan el colesterol que se encuentra en exceso en el torrente sanguíneo. Con el tiempo, estos monocitos cargados de grasa  producen engrosamientos irregularmente repartidos por el revestimiento interno de la arteria. Cada zona de engrosamiento  se denomina  placa aterosclerótica o ateroma, y esta formada por colesterol, y células.
Las arterias afectadas por la aterosclerosis pierden su elasticidad y, a medida que los ateromas crecen, se hacen más estrechas. Además, con el tiempo los ateromas se fibrosan y calcifican y  pueden romperse. Un ateroma roto también puede derramar su contenido graso y desencadenar la formación de un coágulo sanguíneo (trombo). El coágulo estrecha aún más la arteria e incluso puede ocluirla o bien se desprende y pasa a la sangre hasta llegar a una arteria más pequeña, donde causará una oclusión (embolia).
Por lo general, la aterosclerosis no produce síntomas hasta que no estrecha gravemente la arteria o causa una obstrucción súbita. Los síntomas dependen del lugar donde se desarrolla la aterosclerosis: el corazón, el cerebro, las piernas o casi en cualquier parte del organismo. El primer síntoma del estrechamiento de una arteria puede ser un dolor en los momentos en que el flujo de sangre es insuficiente para satisfacer las necesidades de oxígeno. Por ejemplo, durante el ejercicio, una persona puede sentir dolor de pecho (angina), debido a la falta de oxígeno en el corazón; o mientras camina, pueden aparecer calambres en las piernas (claudicación intermitente), debido a la falta de oxígeno en las extremidades. Sin embargo, cuando se produce una obstrucción súbita, los síntomas aparecen inmediatamente (por ejemplo, cuando un coágulo sanguíneo se enclava en una arteria).
Los  factores de riesgo  para desarrollar aterosclerosis  son la hipertensión arterial, el colesterol elevado, el tabaco, la diabetes, la obesidad, la falta de ejercicio y la edad.  El tabaco es un tóxico directo para las arterias. Tambien algunos casos tienen causa hereditaria.
El mejor tratamiento para la aterosclerosis es la prevención Para prevenir la aterosclerosis, se deben eliminar los factores de riesgo controlables, como los valores elevados de colesterol en la sangre, la presión arterial alta, el consumo de tabaco, la obesidad y la falta de ejercicio. Así, dependiendo de los factores de riesgo específicos de cada persona, la prevención consistirá en disminuir los valores del colesterol, disminuir la presión arterial, dejar de fumar, perder peso y hacer ejercicio.

Dra. Pilar Riobó





Comida Rápida

21 11 2009

La comida rápida se ha ligado al mayor desarrollo de obesidad, pero los mecanismos por los que se producen no están bien analizados. En esta revisión se hace un repaso al concepto de densidad de energía de los alimentos como el principal responsable de la ingesta energética de los sujetos.
La comida rápida se ha ligado al mayor desarrollo de obesidad debido en general a una hiperfagia alta en grasa, que metabólicamente es difícil de contrarrestar y origina, finalmente, un mayor balance energético.
Datos de la composición nutricional de locales donde se expenden productos de comida rápida, indican que la densidad de los menús se aproxima a 1.100 kJ/100 g (260 kcal/100 g); esto representa un 65 % de energía mayor que el promedio de una dieta británica (160 kcal/100 g) y más del doble de la recomendada en una dieta saludable (125 kcal/100 g) e incluso es un 145 % más elevada que la dieta por ejemplo de un país africano como Gambia (107 kcal/100 g). Esta densidad energética de los alimentos se correlaciona con su contenido en grasa, pero no siempre es así. Es decir, cada vez más se están introduciendo alimentos incluidos dentro de la llamada comida rápida cuya densidad energética es baja, ya que utiliza productos bajos en grasa y/o carbohidratos. Es posible que los alimentos densos energéticos socaven los mecanismos de control de la saciedad del organismo y sea incapaz de controlar el peso corporal a medio y largo plazo, conduciendo a obesidad.
Además del mayor consumo de alimentos sólidos, no cabe duda de que el exceso de ingestión de refrescos y bebidas azucaradas, el incremento del tamaño de las raciones junto a una dieta alta en grasa saturada, sal y baja en fibra, contribuye a exagerar más esta condición de dietas altamente energéticas.
Con esta finalidad, se recomienda: a) proporcionar una gama más amplia de alimentos de comida rápida baja en calorías; b) reducir la densidad energética de los menús, disminuyendo su contenido en grasa; c) proporcionar un etiquetado adecuado que informe del contenido nutricional de lo que se va a ingerir; d) evitar raciones grandes, a través de consejos y frenar la manipulación de precios y la presión de venta para que los sujetos se inclinen por un menú de mayores proporciones.

Dra. Pilar Riobó





Encuentro digital con la Doctora Pilar Riobó

19 11 2009