Menor riesgo de cancer de mama

3 12 2009

Cancer de mama

Según un estudio recientemente publicado en la revista Archives of Internal Medicine. Las mujeres posmenopáusicas pueden disminuir su riesgo de desarrollar cancer de mama realizando un  ejercicio físico moderado.

El cancer de mama es uno de los canceres más frecuente, y es la segunda causa de muerte por cancer en las mujeres occidentales.  Se dice que una de cada 10 mujeres occidentales va a padecer un cancer de mama a lo largo de su vida. En la mayoría de los casos, se trata de un cancer hormono-dependiente, es decir, que su desarrollo se ven favorecido por las hormonas sexuales, y en concreto por los estrógenos.  Tras ser extirpado, es posible determinar en el laboratorio el perfil de receptores hormonales que tiene el tumor, es decir, si tiene o no receptores para los estrógenos o receptores para los progestágenos. En su aparición tambien son muy importantes los factores genéticos.

El estudio  Women’s Health Initiative se ha realizado en más de 74,000 mujeres y se ha demostrado que el riesgo de cancer de mama era un 14% menor para las mujeres que realizaban algún tipo de ejercicio físico regular a la edad de 35 años. Las mujeres que realizaban ejercicio físico a los 50 años, tenían un riesgo un 8% menor.  El mecanismo parece ser que la actividad física reduce la producción endógena de estrógenos, que son las hormonas sexuales femeninas. Ello es debido a la menor cantidad de grasa que tienen las mujeres que hacen ejercicio, ya que este tejido es la principal fuente de estrógenos en las mujeres posmenopáusicas.

En otro estudio parecido se obtienen resultados similares.  En el Iowa Women’s Health Study, participaron  41,836 mujeres posmenopáusicas, a las que se pregunto su grado de actividad física en el momento inicial  y se clasificaron en 3 niveles (alto, medio y bajo). Los investigadores determinaron la incidencia de cancer de mama, y sus características en cuanto a la positividad  de receptores hormonales,  después de 18 años. Durante todo  ese tiempo, en este grupo de mujeres se produjeron 2548 casos de cancer de mama. Se encontró que las mujeres que tenían una mayor actividad física tenían un menor riesgo de cancer de mama. Este estudio puede tener ciertos sesgos como es que la actividad física era auto referida  por las mujeres y además solo se evaluó en el momento basal.

Por ello, se puede considerar que el sedentarismo sería un factor de riesgo, no solo de obesidad y de diabetes, sino tambien de cancer de mama. El aspecto positivo es que puede ser modificable, si conseguimos cambiar los hábitos de estilo de vida de nuestra población, que es eminentemente sedentaria.

Dra. Pilar Riobó

Jefe Asociado de Endocrinología y Nutrición

Hospital Fundación Jiménez Díaz. Madrid





Alimentación y cancer

12 11 2009

Una dieta saludable puede prevenir el cáncer

En la génesis de los tumores, además de los factores genéticos,  también pueden  influir los factores ambientales. La relación más clara es la establecida entre el tabaco y  la aparición de cáncer de pulmón, laringe y vejiga.

También se han involucrados factores dietéticos. En los alimentos pueden haber sustancias que favorecen el desarrollo de tumores. La aparición o no de los mismos depende de la dosis, el tiempo de consumo y la  predisposición genética.  Las aflatoxinas, producidas por mohos, ya no constituyen un problema debido al control sanitario de los alimentos.  Los ahumados pueden contener hidrocarburos policíclicos o benzopirenos que podrían ser carcinogénicos con una ingesta muy frecuente. Sin embargo, el consumo ocasional, como  es el caso en España, no debe producir ningún temor.

En  los estudios epidemiológicos se ha visto una relación entre una mayor frecuencia de cáncer de colon y de intestino con un consumo bajo de fibra y  alto en proteínas y grasas animales.  Los cánceres de mama y de útero se relacionan con una dieta rica en grasas y con la obesidad.

Por otra parte, tambien en los aliemtnos se encuentras algunas sustancias protectoras, con capacidad antioxidante que contrarrestan  la formación de radicales libres y que se encuentran principalmente en las frutas y verduras y hortalizas.

Por lo tanto, para la prevención del cáncer se recomienda tomar frutas y verduras frescas a diario (recuerde 5 raciones a día), y una dieta rica en fibra con legumbres y cereales integrales, disminución del consumo de grasa animal y evitar la obesidad. También se debería  limitar el consumo de bebidas alcohólicas y de alimentos ahumados, salados, curados.