Tengo Colesterol

29 11 2009

el colesterolEl colesterol elevado y las  hiperlipemias son uno de los principales  factores de riesgo, junto al tabaco y a la hipertensión, para padecer problemas cardiovasculares,

El colesterol es un tipo de grasa, que se ingiere al comer alimentos de origen animal, pero que también se puede sintetizar por el organismo humano a partir de grasas saturadas. En condiciones normales, circula en pequeñas cantidades por la sangre.  Ello es debido a que cumple con unas funciones importantes en el organismo, como por ejemplo,  es el precursor de las sales biliares y de la síntesis de hormonas sexuales y esteroideas, como por ejemplo, el cortisol. El colesterol en sangre hay de 2 tipos diferentes: el colesterol unido a lipoproteínas de baja densidad (LDL-colesterol, debido a las siglas en inglés) que es el que favorece la aterosclerosis cuando está elevado, y el colesterol unido a las lipoproteínas de alta densidad,  que se opone a este proceso (HDL-colesterol o colesterol “bueno”).  Cuando se ingiere  un exceso de grasa o de colesterol en la alimentación , o no se puede  degradar adecuadamente, sus niveles en sangre se elevan y se tiende a depositar en la pared interna de las arterias por las que circula, contribuyendo a la formación de la llamada “placa de ateroma” o arterioesclerosis. Esta placa va creciendo progresivamente (porque se va depositando cada vez más colesterol) y posteriormente se oxida.  Así se va estrechando progresivamente la luz de la arteria, hasta que se ocluye por completo, e impide el paso de la sangre. Si la arteria afectada es una arteria coronaria, que irriga el músculo cardíaco, entonces se produce un evento coronario, como el infarto agudo de miocardio. Si la arteria afecta es una arteria del cerebro, se produce una trombosis,  o ictus  que cursa con la sintomatología neurológica consiguiente dependiendo de la región del cerebro afectada (parálisis, coma…).

En el colesterol plasmático influyen, tanto el colesterol consumido directamente en la dieta, como el colesterol que sintetiza nuestro propio organismo a partir de las grasas saturadas que ingerimos.  La grasa saturada es principalmente la grasa de origen animal, pero hay también ciertos aceites vegetales (de palma o palmítico, esteárico, de coco…) que tienen también un efecto nocivo sobre el colesterol a pesar de su origen vegetal; es decir, su efecto es igual al de la grasa saturada. Como ya se mencionó previamente, el colesterol depositado en la placa de ateroma,  también ha de oxidarse; pero existen sustancias antioxidantes en la dieta que se oponen a esta oxidación. De todos los antioxidantes, uno de los más eficaces para inhibir esta oxidación, es la vitamina E, que se encuentra principalmente en el aceite de oliva.

Algunas hiperlipemias son de causa genética; cursan con cifras de colesterol habitualmente  superiores a 300 mg/dl , y  precisan de tratamiento farmacológico; la causa es un déficit del receptor de colesterol-LDL, pero otras son de causa nutricional, debidas a una alimentación errónea.

En caso de colesterol elevado se  recomienda un consumo elevado de alimentos ricos en fibra (frutas, verduras, legumbres…) que logra una pequeña disminución del colesterol de alrededor de un 5-10% , evitando la ingesta excesiva de grasa saturada y de colesterol, siguiendo las normas de la tabla.

Si la dieta no logra bajar los niveles de colesterol, habría que añadir fármacos (llamados estatinas) que actúan inhibiendo un enzima que interviene en la síntesis endógena de colesterol y, por lo tanto, se bloquea esta síntesis. Estos fármacos, como cualquier otro, pueden tener sus efectos secundarios, sobre todo a nivel hepático.  Por ello, siempre deben de estar recetados por un médico y seguir los controles médicos habituales.

Dra.  Pilar Riobó
Jefe de  Endocrinología y Nutrición
Fundación Jiménez Díaz. Madrid

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Al elegir tus alimentos, eliges tu salud

17 11 2009

Uno de los aspectos más importantes de la cultura es la comida. No se trata solamente de cumplir una necesidad fisiológica, sino que, además de proporcionar el alimento necesario para el organismo, el comer se ha convertido en un acto social de gran importancia,  en torno al cual se estructuran las actividades cotidianas y, también, las extraordinarias. Con frecuencia, las celebraciones se realizan alrededor de una buena mesa. La publicidad nos informa de las supuestas bondades nutricionales de uno u otro alimento, y muchas veces no sabemos a qué carta quedarnos.

La alimentación influye en la salud humana ya desde la infancia y adolescencia.  Por ello, es muy importante que los niños adopten formas de alimentación saludables, enseñándoles cómo deben alimentarse y aprendiendo a comer de todo.  La educación alimentaria o educación nutricional, es la base para lograr un estado de nutrición saludable.

Una buena alimentación es indispensable para el crecimiento y la salud del individuo.  Por ejemplo,  es fácil de reconocer por cualquiera  de nosotros el aumento de  la talla media  que se ha producido en España asociado a una mejoría de la alimentación de nuestros escolares. Una  persona bien nutrida (sin déficits ni excesos) tiene más reservas para combatir  ciertas enfermedades. Al contrario, las personas desnutridas, que en nuestra sociedad  suelen ser los enfermos, los indigentes y los ancianos, tienen una especial susceptibilidad a  desarrollar enfermedades, especialmente de tipo infeccioso. Ya lo dice el refrán “a perro flaco, todo son pulgas”.  Las personas bien alimentadas, lo que no significa necesariamente alimentadas en exceso,  tienen un mejor  rendimiento en el trabajo. De igual  forma, se recomienda que  los niños deben desayunar para lograr un buen rendimiento escolar.

Desgraciadamente, los médicos parece que no llegamos a cumplir con nuestro deber de información a la sociedad. En la consulta son múltiples las personas que hacen preguntas sobre la nutrición. No depende de la clase social ni del nivel cultural. Algunas personas vienen a la consulta y me dicen “enséñeme qué debo comer”. Por otra parte, las mujeres somos las transmisoras de la cultura nutricional, ya que influimos directamente en los hábitos alimenticios de nuestros hijos. Si queremos hacer una adecuada prevención de las enfermedades de la nutrición, es prioritario enseñar bien a las madres. Alguna vez he dicho algo que creo profundamente: “el mejor consejo nutricional que una madre puede darle a un hijo es enseñarle a comer con agrado las frutas y verduras”.

Y lo verdaderamente importante es que el estilo de vida y la nutrición es un importante determinante de la salud en los años futuros, a edades más avanzadas y de las enfermedades que vamos a desarrollar. Por ello, se puede decir que al elegir los alimentos, también se está eligiendo, en cierto modo, la salud . Sin embargo, el estilo de vida  y la nutrición de las sociedades avanzadas,  u  “occidentales”,  va cambiando. Y no todos los cambios son positivos.  La falta de actividad física, sobre todo si se une a un consumo  excesivo de energía, aumenta el riesgo de enfermedades crónicas  relacionadas con la nutrición, como por ejemplo, la obesidad, la hipertensión, las enfermedades cardiovasculares , la osteoporosis y determinados tipos de cánceres.

Y me dirán, ¿cual es esa dieta ideal? No existe una única dieta adecuada para conseguir una buena nutrición. Tampoco hay alimentos buenos y malos o completamente prohibidos.  Los patrones de dietas y de hábitos alimentarios varían de una sociedad a otra. En España, debido a la riqueza gastronómica de nuestra nación, varían incluso  de una Comunidad autónoma a otra, y también varía el patrón de alimentación a lo largo de la vida, según van cambiando las necesidades nutricionales  con la edad. La gran abundancia de alimentos en la sociedad industrializada ha hecho que cambien rápidamente los hábitos alimentarios. Además gracias a los modernos medios de transporte, hay un intercambio cultural de alimentos. Alimentos  y  platos que antes se consideraban exóticos, actualmente se consideran “corrientes”.  Además, la incorporación de la mujer al mundo laboral supone la aparición de platos y comidas rápidas y prefabricadas,  junto con  la dificultad para compartir en familia, por razones de horario, los momentos de las comidas.  El alimento natural,  como son los alimentos ecológicos, se ha elevado a la categoría de mito. Los avances científicos hacen variar los conceptos de la alimentación sana. Por ello, para conocer la dieta correcta es necesaria una cierta información nutricional, que les voy a ir exponiendo en este blog.

Dra. Pilar Riobó