El temido colesterol

14 12 2009

Cada día a más personas se les diagnostica de colesterol elevado, o de hiperlipemia.   Así se denominan las enfermedades que se caracterizan por un aumento de los lípidos (o grasas) en la sangre, principalmente  colesterol  y triglicéridos.
La importancia de las hiperlipemias es que suponen uno de los más importantes  factores de riesgo (junto al tabaco y a la hipertensión) para un aumento de las enfermedades y de la mortalidad  de causa cardiovascular, principalmente,  el infarto agudo de miocardio y la insuficiencia cardíaca, y afectación cerebral por accidentes cerebrovasculares o trombosis cerebrales. Globalmente, las enfermedades cardiovasculares constituyen la principal causa de muerte en los países industrializados.  De ellas se dice que son “el asesino numero 1”.

El colesterol bueno y maloLos lípidos, cuando circulan en exceso en la sangre, tienden a depositarse en la pared de las arterias, formándose la  llamada “placa de ateroma”.  Esta placa va creciendo progresivamente según se  va depositando cada vez más colesterol;  y posteriormente se oxida. Este proceso se denomina ateroesclerosis.  De esta forma, se va estrechando progresivamente la luz de la arteria, ( de forma similar a la obstrucción de una tubería por un deposito de calcio) hasta que se ocluye por completo, e impide el paso de la sangre.  Si la arteria afectada es una arteria coronaria, que irriga el músculo cardíaco, entonces  no llega sangre a éste y se produce un infarto agudo de miocardio. Si la arteria afectada es una arteria del cerebro, se produce una trombosis cerebral, con la sintomatología neurológica consiguiente dependiendo de la región del cerebro afectada (parálisis de los miembros, problemas para hablar, déficit de vision, coma…). Si la arteria afectada es una arteria que irriga el miembro inferior, se produce una isquemia o falta de riego del pie, con necrosis del mismo, que en ocasiones finaliza en una amputación.
El colesterol en sangre hay de 2 tipos diferentes: el colesterol unido a lipoproteínas de baja densidad (LDL-colesterol, debido a las siglas en inglés) que es el que favorece la aterosclerosis cuando está elevado, y el colesterol unido a las lipoproteínas de alta densidad,  que se opone a este proceso (HDL-colesterol o colesterol “bueno”).
Algunas hiperlipemias son de causa genética; es la hipercolesterolemia familar, que cursa con cifras de colesterol habitualmente  superiores a 300 mg/dl , y que precisan de tratamiento farmacológico; la causa es un déficit del receptor de colesterol-LDL, pero otras son de causa nutricional, debidas a una alimentación errónea.
En el nivel de colesterol plasmático influyen, tanto el colesterol consumido directamente en la dieta, como el colesterol que sintetiza nuestro propio organismo a partir de las grasas saturadas que ingerimos.  La grasa saturada es principalmente la grasa de origen animal, pero hay también ciertos aceites vegetales (de palma o palmítico, esteárico, de coco…) que tienen también un efecto nocivo sobre el colesterol a pesar de su origen vegetal; es decir, su efecto es igual al de la grasa saturada. Como ya se mencionó previamente, el colesterol depositado en la placa de ateroma,  también ha de oxidarse; pero existen sustancias antioxidantes en la dieta que se oponen a esta oxidación. De todos los antioxidantes, uno de los más eficaces para inhibir esta oxidación, es la vitamina E, que se encuentra principalmente en el aceite de oliva.

En caso de colesterol elevado, ¿qué debo comer?.  Se  recomienda un consumo elevado de alimentos ricos en fibra (frutas, verduras, legumbres…) que logra una pequeña disminución del colesterol de alrededor de un 5-10% . Ademas hay que disminuir la ingesta excesiva de grasa saturada y de colesterol.  Tras la instauración de la dieta hipolipemiante es importante repetir los análisis de colesterol en unos 3 meses para valorar la respuesta a la dieta. Si la respuesta no es adecuada, habría que añadir fármacos (llamados estatinas) que actúan inhibiendo un enzima que interviene en la síntesis endógena de colesterol y, por lo tanto, se bloquea esta síntesis. Si con estos fármacos no es suficiente, tambien se puede bloquear la absorción intestinal del colesterol con ezetimiba. Cualquier farmaco puede tener  efectos secundarios. Por ello, siempre deben de estar recetados por un médico y seguir los controles médicos habituales. Y además, nos recuerda la importancia de seguir correctamente el tratamiento dietético, que es eficaz en un alto porcentaje de las personas que padecen una hiperlipemia, evitando, en algunos casos, la necesidad de recurrir a los fármacos.

Recomendaciones para realizar una dieta baja en colesterol:
–  Si se asocia obesidad (hecho nada infrecuente), disminuir el valor calórico total de la dieta. Es frecuente que según el paciente adelgaza, mejore el perfil lipídico
– Seguir las directrices de la dieta mediterránea:

  • Utilizar aceite de oliva
  • Prohibidos mantequilla, margarina (aunque sea de origen vegetal), nata.
  • Aumentar el consumo de carbohidratos de absorción lenta (legumbres, pastas …)
  • Aumentar el consumo de frutas, verduras y alimentos ricos en fibra
  • Restringir los productos de bollería y pastelería si desconocemos con qué aceite han sido confeccionados
  • Evitar en lo posible el exceso de grasas animales o vegetales aterogénicas (de  palma, de coco…)
  • Comer preferentemente pescado como fuente de proteínas.
  • Comer carnes magras (quitando la grasa visible) o de aves (quitando la piel), con frecuencia no superior a 2-4 veces como máximo por semana
  • Restringir el consumo de la yema del huevo (no más de 3-4/semana). Se pueden tomar claras de huevos que aportan proteínas de alta calidad
  • Tomar los lácteos desnatados. Evitar consumo de quesos grasos.
  • Moderar el consumo de alcohol. Evitarlo totalmente se existe elevación de los triglicéridos
  • Realizar ejercicio físico (aumenta el colesterol HDL “bueno”)
  • Abandono del tabaco (con el fín de no sumar factores de riesgo)

Especialista en Endocrinología y Nutrición
Dra.  Pilar Riobó
Fundación Jiménez Díaz. Madrid





Tengo Colesterol

29 11 2009

el colesterolEl colesterol elevado y las  hiperlipemias son uno de los principales  factores de riesgo, junto al tabaco y a la hipertensión, para padecer problemas cardiovasculares,

El colesterol es un tipo de grasa, que se ingiere al comer alimentos de origen animal, pero que también se puede sintetizar por el organismo humano a partir de grasas saturadas. En condiciones normales, circula en pequeñas cantidades por la sangre.  Ello es debido a que cumple con unas funciones importantes en el organismo, como por ejemplo,  es el precursor de las sales biliares y de la síntesis de hormonas sexuales y esteroideas, como por ejemplo, el cortisol. El colesterol en sangre hay de 2 tipos diferentes: el colesterol unido a lipoproteínas de baja densidad (LDL-colesterol, debido a las siglas en inglés) que es el que favorece la aterosclerosis cuando está elevado, y el colesterol unido a las lipoproteínas de alta densidad,  que se opone a este proceso (HDL-colesterol o colesterol “bueno”).  Cuando se ingiere  un exceso de grasa o de colesterol en la alimentación , o no se puede  degradar adecuadamente, sus niveles en sangre se elevan y se tiende a depositar en la pared interna de las arterias por las que circula, contribuyendo a la formación de la llamada “placa de ateroma” o arterioesclerosis. Esta placa va creciendo progresivamente (porque se va depositando cada vez más colesterol) y posteriormente se oxida.  Así se va estrechando progresivamente la luz de la arteria, hasta que se ocluye por completo, e impide el paso de la sangre. Si la arteria afectada es una arteria coronaria, que irriga el músculo cardíaco, entonces se produce un evento coronario, como el infarto agudo de miocardio. Si la arteria afecta es una arteria del cerebro, se produce una trombosis,  o ictus  que cursa con la sintomatología neurológica consiguiente dependiendo de la región del cerebro afectada (parálisis, coma…).

En el colesterol plasmático influyen, tanto el colesterol consumido directamente en la dieta, como el colesterol que sintetiza nuestro propio organismo a partir de las grasas saturadas que ingerimos.  La grasa saturada es principalmente la grasa de origen animal, pero hay también ciertos aceites vegetales (de palma o palmítico, esteárico, de coco…) que tienen también un efecto nocivo sobre el colesterol a pesar de su origen vegetal; es decir, su efecto es igual al de la grasa saturada. Como ya se mencionó previamente, el colesterol depositado en la placa de ateroma,  también ha de oxidarse; pero existen sustancias antioxidantes en la dieta que se oponen a esta oxidación. De todos los antioxidantes, uno de los más eficaces para inhibir esta oxidación, es la vitamina E, que se encuentra principalmente en el aceite de oliva.

Algunas hiperlipemias son de causa genética; cursan con cifras de colesterol habitualmente  superiores a 300 mg/dl , y  precisan de tratamiento farmacológico; la causa es un déficit del receptor de colesterol-LDL, pero otras son de causa nutricional, debidas a una alimentación errónea.

En caso de colesterol elevado se  recomienda un consumo elevado de alimentos ricos en fibra (frutas, verduras, legumbres…) que logra una pequeña disminución del colesterol de alrededor de un 5-10% , evitando la ingesta excesiva de grasa saturada y de colesterol, siguiendo las normas de la tabla.

Si la dieta no logra bajar los niveles de colesterol, habría que añadir fármacos (llamados estatinas) que actúan inhibiendo un enzima que interviene en la síntesis endógena de colesterol y, por lo tanto, se bloquea esta síntesis. Estos fármacos, como cualquier otro, pueden tener sus efectos secundarios, sobre todo a nivel hepático.  Por ello, siempre deben de estar recetados por un médico y seguir los controles médicos habituales.

Dra.  Pilar Riobó
Jefe de  Endocrinología y Nutrición
Fundación Jiménez Díaz. Madrid





Al elegir tus alimentos, eliges tu salud

17 11 2009

Uno de los aspectos más importantes de la cultura es la comida. No se trata solamente de cumplir una necesidad fisiológica, sino que, además de proporcionar el alimento necesario para el organismo, el comer se ha convertido en un acto social de gran importancia,  en torno al cual se estructuran las actividades cotidianas y, también, las extraordinarias. Con frecuencia, las celebraciones se realizan alrededor de una buena mesa. La publicidad nos informa de las supuestas bondades nutricionales de uno u otro alimento, y muchas veces no sabemos a qué carta quedarnos.

La alimentación influye en la salud humana ya desde la infancia y adolescencia.  Por ello, es muy importante que los niños adopten formas de alimentación saludables, enseñándoles cómo deben alimentarse y aprendiendo a comer de todo.  La educación alimentaria o educación nutricional, es la base para lograr un estado de nutrición saludable.

Una buena alimentación es indispensable para el crecimiento y la salud del individuo.  Por ejemplo,  es fácil de reconocer por cualquiera  de nosotros el aumento de  la talla media  que se ha producido en España asociado a una mejoría de la alimentación de nuestros escolares. Una  persona bien nutrida (sin déficits ni excesos) tiene más reservas para combatir  ciertas enfermedades. Al contrario, las personas desnutridas, que en nuestra sociedad  suelen ser los enfermos, los indigentes y los ancianos, tienen una especial susceptibilidad a  desarrollar enfermedades, especialmente de tipo infeccioso. Ya lo dice el refrán “a perro flaco, todo son pulgas”.  Las personas bien alimentadas, lo que no significa necesariamente alimentadas en exceso,  tienen un mejor  rendimiento en el trabajo. De igual  forma, se recomienda que  los niños deben desayunar para lograr un buen rendimiento escolar.

Desgraciadamente, los médicos parece que no llegamos a cumplir con nuestro deber de información a la sociedad. En la consulta son múltiples las personas que hacen preguntas sobre la nutrición. No depende de la clase social ni del nivel cultural. Algunas personas vienen a la consulta y me dicen “enséñeme qué debo comer”. Por otra parte, las mujeres somos las transmisoras de la cultura nutricional, ya que influimos directamente en los hábitos alimenticios de nuestros hijos. Si queremos hacer una adecuada prevención de las enfermedades de la nutrición, es prioritario enseñar bien a las madres. Alguna vez he dicho algo que creo profundamente: “el mejor consejo nutricional que una madre puede darle a un hijo es enseñarle a comer con agrado las frutas y verduras”.

Y lo verdaderamente importante es que el estilo de vida y la nutrición es un importante determinante de la salud en los años futuros, a edades más avanzadas y de las enfermedades que vamos a desarrollar. Por ello, se puede decir que al elegir los alimentos, también se está eligiendo, en cierto modo, la salud . Sin embargo, el estilo de vida  y la nutrición de las sociedades avanzadas,  u  “occidentales”,  va cambiando. Y no todos los cambios son positivos.  La falta de actividad física, sobre todo si se une a un consumo  excesivo de energía, aumenta el riesgo de enfermedades crónicas  relacionadas con la nutrición, como por ejemplo, la obesidad, la hipertensión, las enfermedades cardiovasculares , la osteoporosis y determinados tipos de cánceres.

Y me dirán, ¿cual es esa dieta ideal? No existe una única dieta adecuada para conseguir una buena nutrición. Tampoco hay alimentos buenos y malos o completamente prohibidos.  Los patrones de dietas y de hábitos alimentarios varían de una sociedad a otra. En España, debido a la riqueza gastronómica de nuestra nación, varían incluso  de una Comunidad autónoma a otra, y también varía el patrón de alimentación a lo largo de la vida, según van cambiando las necesidades nutricionales  con la edad. La gran abundancia de alimentos en la sociedad industrializada ha hecho que cambien rápidamente los hábitos alimentarios. Además gracias a los modernos medios de transporte, hay un intercambio cultural de alimentos. Alimentos  y  platos que antes se consideraban exóticos, actualmente se consideran “corrientes”.  Además, la incorporación de la mujer al mundo laboral supone la aparición de platos y comidas rápidas y prefabricadas,  junto con  la dificultad para compartir en familia, por razones de horario, los momentos de las comidas.  El alimento natural,  como son los alimentos ecológicos, se ha elevado a la categoría de mito. Los avances científicos hacen variar los conceptos de la alimentación sana. Por ello, para conocer la dieta correcta es necesaria una cierta información nutricional, que les voy a ir exponiendo en este blog.

Dra. Pilar Riobó





La obesidad, epidemia del siglo XXI

17 11 2009

Con la epidemia de obesidad que nos invade, hay la necesidad de encontrar nuevas soluciones  a esta enfermedad que ya se ha convertido en una de las mayores preocupaciones de la Salud Pública. La OMS la ha definido como “la epidemia del siglo XXI”.  En España la prevalencia global de la obesidad es del 13’4%, siendo más elevada en mujeres que en varones.  La obesidad no es sólo un problema estético, sino que se asocia con la reducción de la esperanza de vida ya que aumenta el riesgo de desarrollo de enfermedades cardiovasculares, diabetes, hipertensión, alteraciones de los lípidos en sangre, cálculos biliares y cáncer de útero. Además, el obeso también tiene problemas psicológicos ya que es rechazado por la sociedad, se siente discriminado, e incluso a veces es discriminado para la obtención de ciertos puestos laborales. La obesidad también empeora nuestra propia imagen corporal, incide de manera negativa en nuestra calidad de vida y en nuestro estado de ánimo, así como en el entorno familiar, social y profesional.

Una de las soluciones que se han buscado, y que se han publicitado en los medios, consiste en disminuir la capacidad del estomago y así favorecer la sensación de saciedad.  Ello se ha intentado lograr con la cirugía de la obesidad, es decir, realizar una operación para eliminar parte del estómago.  Otra opción novedosa es colocar un balón dentro del estómago que produce una sensación constante de saciedad, con la finalidad de que la persona ingiera menos alimentos y con ello consiga adelgazar. El balón desinflado se introduce por la boca y  es guiado mediante un endoscopio hasta el estómago. Una vez allí se rellena el balón con suero  junto con un colorante azul en una cantidad entre 400 a 600 cc que queda retenido dentro del balón gracias a una válvula que impide que se vacíe. La técnica se realiza de manera ambulatoria y con una leve sedación. El balón queda flotando libremente dentro del estómago, e impide la ingesta excesiva de comida.  Durante las primeras semanas son muy frecuentes las náuseas y los vómitos porque el paciente no se adapta a una alimentación adecuada a su nueva situación. Se recomienda que se retire antes de 6 meses para evitar que el ácido gástrico debilite las paredes del balón y puede desinflarse. El balón se retira con una pinza por el mismo procedimiento endoscópico que se colocó.
La perdida de peso dependerá del peso inicial de la persona, oscilando entre 10 a 20 kg de promedio al final de los 6meses, que es eficaz, siempre que se incorpore dentro de un programa coordinado de modificación de la conducta alimentaria y de los hábitos de vida. Si el paciente no ha sido capaz de comprender estos preceptos, con seguridad recuperará parcial o totalmente los kilos perdidos. En general, entre el 30-50 % de los pacientes recuperan su peso perdido en los 6 meses siguientes a la retirada del balón. Al fin y al cabo, si no tenemos un impedimento para comer normalmente, lo habitual es que a largo plazo se recuperen los kilos perdidos. Lo difícil del tratamiento de la obesidad no está en perder peso en pocos meses, sino el mantenimiento a largo plazo. Y en esto, no hay garantías de que un tratamiento con un balón durante 6 meses vaya a servir de mucho a largo plazo. En cualquier caso, la indicación de la colocación de un balón intragástrico debe hacerla un profesional cualificado, experto en obesidad, que evaluará la enfermedad en todo su contexto, las perspectivas reales de éxito, la atención a las posibles complicaciones y el seguimiento ulterior tras la colocación del balón y su retirada.

Esta técnica tampoco está totalmente exenta de complicaciones, que aunque son poco frecuentes, pueden ser muy graves, sobre todo si el balón se desinfla y progresa hacia el intestino con posibilidad de obstrucción intestinal,  que es un cuadro grave que precisa de intervención quirúrgica urgente.

Dra. Pilar Riobó

Jefe Asociado de Endocrinología y Nutrición

Hospital Jiménez Díaz, Madrid