Al elegir tus alimentos, eliges tu salud

17 11 2009

Uno de los aspectos más importantes de la cultura es la comida. No se trata solamente de cumplir una necesidad fisiológica, sino que, además de proporcionar el alimento necesario para el organismo, el comer se ha convertido en un acto social de gran importancia,  en torno al cual se estructuran las actividades cotidianas y, también, las extraordinarias. Con frecuencia, las celebraciones se realizan alrededor de una buena mesa. La publicidad nos informa de las supuestas bondades nutricionales de uno u otro alimento, y muchas veces no sabemos a qué carta quedarnos.

La alimentación influye en la salud humana ya desde la infancia y adolescencia.  Por ello, es muy importante que los niños adopten formas de alimentación saludables, enseñándoles cómo deben alimentarse y aprendiendo a comer de todo.  La educación alimentaria o educación nutricional, es la base para lograr un estado de nutrición saludable.

Una buena alimentación es indispensable para el crecimiento y la salud del individuo.  Por ejemplo,  es fácil de reconocer por cualquiera  de nosotros el aumento de  la talla media  que se ha producido en España asociado a una mejoría de la alimentación de nuestros escolares. Una  persona bien nutrida (sin déficits ni excesos) tiene más reservas para combatir  ciertas enfermedades. Al contrario, las personas desnutridas, que en nuestra sociedad  suelen ser los enfermos, los indigentes y los ancianos, tienen una especial susceptibilidad a  desarrollar enfermedades, especialmente de tipo infeccioso. Ya lo dice el refrán “a perro flaco, todo son pulgas”.  Las personas bien alimentadas, lo que no significa necesariamente alimentadas en exceso,  tienen un mejor  rendimiento en el trabajo. De igual  forma, se recomienda que  los niños deben desayunar para lograr un buen rendimiento escolar.

Desgraciadamente, los médicos parece que no llegamos a cumplir con nuestro deber de información a la sociedad. En la consulta son múltiples las personas que hacen preguntas sobre la nutrición. No depende de la clase social ni del nivel cultural. Algunas personas vienen a la consulta y me dicen “enséñeme qué debo comer”. Por otra parte, las mujeres somos las transmisoras de la cultura nutricional, ya que influimos directamente en los hábitos alimenticios de nuestros hijos. Si queremos hacer una adecuada prevención de las enfermedades de la nutrición, es prioritario enseñar bien a las madres. Alguna vez he dicho algo que creo profundamente: “el mejor consejo nutricional que una madre puede darle a un hijo es enseñarle a comer con agrado las frutas y verduras”.

Y lo verdaderamente importante es que el estilo de vida y la nutrición es un importante determinante de la salud en los años futuros, a edades más avanzadas y de las enfermedades que vamos a desarrollar. Por ello, se puede decir que al elegir los alimentos, también se está eligiendo, en cierto modo, la salud . Sin embargo, el estilo de vida  y la nutrición de las sociedades avanzadas,  u  “occidentales”,  va cambiando. Y no todos los cambios son positivos.  La falta de actividad física, sobre todo si se une a un consumo  excesivo de energía, aumenta el riesgo de enfermedades crónicas  relacionadas con la nutrición, como por ejemplo, la obesidad, la hipertensión, las enfermedades cardiovasculares , la osteoporosis y determinados tipos de cánceres.

Y me dirán, ¿cual es esa dieta ideal? No existe una única dieta adecuada para conseguir una buena nutrición. Tampoco hay alimentos buenos y malos o completamente prohibidos.  Los patrones de dietas y de hábitos alimentarios varían de una sociedad a otra. En España, debido a la riqueza gastronómica de nuestra nación, varían incluso  de una Comunidad autónoma a otra, y también varía el patrón de alimentación a lo largo de la vida, según van cambiando las necesidades nutricionales  con la edad. La gran abundancia de alimentos en la sociedad industrializada ha hecho que cambien rápidamente los hábitos alimentarios. Además gracias a los modernos medios de transporte, hay un intercambio cultural de alimentos. Alimentos  y  platos que antes se consideraban exóticos, actualmente se consideran “corrientes”.  Además, la incorporación de la mujer al mundo laboral supone la aparición de platos y comidas rápidas y prefabricadas,  junto con  la dificultad para compartir en familia, por razones de horario, los momentos de las comidas.  El alimento natural,  como son los alimentos ecológicos, se ha elevado a la categoría de mito. Los avances científicos hacen variar los conceptos de la alimentación sana. Por ello, para conocer la dieta correcta es necesaria una cierta información nutricional, que les voy a ir exponiendo en este blog.

Dra. Pilar Riobó

Anuncios




El café y la cafeina

17 11 2009

El consumo moderado de cafeína  no tiene efectos nocivos sobre la salud.

El café es una bebida consumida desde hace muchos años, que contiene un ingrediente activo, la cafeína. Las fuentes más conocidas de cafeína son el café y el té. La cantidad de cafeína en estos alimentos depende de la variedad de la planta y también del método de preparación de la infusión
La cafeína es una sustancia farmacológicamente activa del grupo de compuestos conocidos como “metilxantinas”. Es un estimulante leve del sistema nervioso central.  Por eso “quita el sueño”.  Algunas personas tiene dificultad en conciliar el sueño tras la ingesta de cafeína, debido a este efecto estimulante.  Estos efectos son transitorios y generalmente se pasan a las pocas horas. Cuando se consume de forma habitual, se produce un “acostumbramiento” o “tolerancia” .  Por eso, una persona que consume cafe de forma habitual apenas nota efectos, mientras que una persona que no es un consumidor habitual puede notar el efecto estimulante después de una única taza. La cafeína puede aumentar la alerta, y eso lo podemos notar cuando consumimos café para mantenernos despiertos, cuando estudiamos o trabajamos.  Incluso  la cafeína produce un aumento de la memoria y mejor rendimiento en las tareas de razonamiento. Los consumidores de cafeína obtienen en los estudios una mejor puntuación en las pruebas de habilidad motora, tienen un mejor tiempo de reacción y una mejor vigilancia visual y auditiva.
A lo largo de los años se ha relacionado el consumo de cafeína y café con ciertos cánceres pero no se ha demostrado ninguna relación en los  estudios científicos.
La relación de la cafeína con las enfermedades cardiovasculares tambien se ha examinado exhaustivamente. Aunque en los primeros estudios parecia existir una relación entre el excesivo consumo de café y las cardiopatías, luego no se ha comprobado. En un estudio realizado por la Universidad de Harvard, en el que se incluyeron a más de 45.000 no se detectó aumento del riesgo de enfermedad coronaria, ni cerebro-vascular. Es más, algunos estudios recientes demuestran que el consumo de café podría disminuir el riesgo de diabetes mellitas de tipo 2.

Existe la creencia popular de que el café eleva la tensión arterial. Sin embargo, lo que identificamos como que “una taza de café me sube la tensión” es realmente el efecto estimulante del sistema nervioso, que se ha mencionado previamente. La elevación de la tensión arterial producida por la cafeína es mímina y, en cualquier caso, mucho menor que las elevaciones de la tensión arterial producidas por las actividades normales de la vida diaria. Tampoco el consumo moderado de cafeína aumenta la  posibilidad de inducción, ni la frecuencia y severidad de las arritmias cardiacas.

El consumo moderado de cafeína por mujeres embarazadas no parece tener ningún efecto secundario importante sobre el feto. En algunos estudios en los que se ha seguido la evolución de los niños a edades hasta los 8 meses, 4 y 7 años tampoco se ha encontrado ninguna relación entre la ingesta de cafeína durante el embarazo y los parámetros de desarrollo mental o inteligencia a estas edades. Tampoco está aumentado el riesgo de abortos espontáneos en relación con el consumo moderado de cafeína (hasta 300 mg al día).

La cafeína aumenta ligeramente la secreción urinaria de calcio ligeramente y se ha sugerido que la ingesta de cafeína podría ser un factor de riesgo para la osteoporosis. Sin embargo esta asociación solo se vio entre las mujeres que tenían una baja ingesta de leche, lo que sugiere que el café sustituyó al consumo de leche en estas mujeres. El posible efecto de la cafeína sobre la secreción urinaria  de calcio queda sobrepasado cuando se añade algo de leche.

Hay personas que se declaran “adictas” a la cafeína, hablando de forma coloquial. Sin embargo, la mayoría de los consumidores de cafeína no muestran el comportamiento compulsivo característico de las drogas de abuso, ni se producen las terribles consecuencias físicas y sociales que se asocia con el uso de drogas.

Dtra. Pilar Riobó