Lácteos

13 12 2009

Los productos lácteos son alimentos con proteínas de alto valor biológico. Esto quiere decir que esas proteínas contienen todos los aminoácidos esenciales para el organismo.  Además contienen calcio, en forma de sal de fosfato, que es la forma en que el calcio es más fácilmente absorbible, por lo que es esencial en las épocas de crecimiento además del embarazo y lactancia. Por la misma razón es un alimento básico en la infancia y adolescencia. También es una fuente muy buena de vitamina A.
Productos Lácteos Los niños y adolescentes además de crecer  sus huesos en forma longitudinal, tienen que formar su hueso de forma que tenga una consistencia grande. Esto es lo que se llama la densidad mineral ósea, cuyo pico máximo se adquiere en las 2-3 primeras décadas de la vida. Es por eso muy importante el consumo de calcio en la niñez y en la adolescencia, sobre todo en forma de lácteos, ya que en esta época de la vida la capacidad de asimilar el calcio es enorme y son años clave para tener un hueso de consistencia adecuada. Es necesario crear desde la infancia el hábito de ingesta de lácteos ya que favorecen que el niño tenga un esqueleto con huesos de calidad
El consumo elevado de calcio en forma de lácteos en los años que rodean a la menopausia se ha demostrado que disminuye la pérdida de densidad mineral ósea que se produce indefectiblemente tras la desaparición de las menstruaciones.
En el caso de los mayores los lácteos son un alimento muy interesante, debido a sus excelentes propiedades nutritivas y a la facilidad de consumo.  A menudo los ancianos tienen dificultades de masticación (por falta de piezas dentarias) y de deglución por lo que las recetas de comidas blandas a base de leche (croquetas, purés, cremas, natillas, flanes…) les hace especialmente indicadas.
Sin embargo, algunas personas toleran mal la leche, presentando molestias abdominales, y dolores de tipo cólico, más o menos intensos, junto con gases, despeños diarreicos….  Estas personas pueden tener una intolerancia a la lactosa,  debido a un déficit de lactasa, el enzima que permite la absorción de la lactosa a nivel intestinal. Estas personas pueden tomar, sin embargo, yogures o quesos en los que la lactosa está fermentada,  para no disminuir la ingesta de calcio.
En el caso de personas con niveles altos de colesterol o con tendencia a la obesidad, la ingesta de lácteos se puede hacer en forma de descremados o desnatados,  en los que la ingesta de colesterol  y de energía total se reduce y sin embargo se mantiene el aporte de calcio y de proteínas.

Anuncios




Nutrición en las personas mayores

27 11 2009

En las últimas décadas se ha producido un tremendo aumento de la expectativa de vida de la población, lo que ha motivado un creciente interés por la situación sanitaria y nutricional de estas personas.   Los problemas que más les afectan son tanto la obesidad  y sus enfermedades asociadas como diabetes, hipertensión, colesterol,  como también la desnutrición

Actualmente, las personas mayores de 75 años constituyen alrededor de un 11% de la población y se espera que para el año 2025 este porcentaje sea superior al  16%.

Con la edad se produce típicamente una disminución de sus requerimientos nutricionales, debido principalmente a una disminución del gasto energético basal,  que es de aproximadamente un 10% por cada década, como consecuencia de la disminución de la masa celular activa y  la disminución de la actividad física.  Lógicamente, ello conlleva una disminución de la ingesta calórica   y, a veces, esta disminución de la ingesta calórica puede llevar asociada una disminución de la ingesta de ciertos micronutrientes esenciales, como son el hierro, calcio y ciertas vitaminas, sobre todo del complejo B. Además, con cierta frecuencia, en la edad avanzada se produce una gastritis crónica atrófica, con disminución de la secreción de ácido gástrico, que  dificulta la absorción de hierro. Igualmente, se produce una disminución de la secreción del llamado “factor intrínseco”  que es un factor completamente necesario para la absorción de vitamina B12. La  disminución de B12 puede producir un cierto tipo de anemia (llamada megaloblástica porque los glóbulos rojos son muy grandes), y además también afecta al funcionamiento cerebral pudiendo llegar a un cuadro de demencia. Esta demencia sería  reversible si se detecta y se trata su etiología nutricional.
Los requerimientos de proteínas en los mayores son  similares a los de las personas de menor edad.
Es frecuente que los ancianos beban pocos líquidos, bien porque tienen el concepto erróneo de que no deben beber o porque tienen una cierta atrofia o  insensibilidad de los centros de la sed a nivel cerebral. Es la llamada “hipodipsia”.  Ello puede facilitar la aparición de  cuadros de deshidratación. Por esta razón conviene insistir a nuestros mayores de que beban suficientes líquidos.
El aporte alto de calcio (en alimentos o en comprimidos) en las personas de edad  disminuye la osteoporosis y, lo que es más importante, disminuye las tasa de fracturas óseas debidas a la osteoporosis.  Es por esta razón por la que las recomendaciones de calcio en esta población se aumentan desde los 1000 mg/día recomendados para los adultos a los 1500 mg/día en las mujeres de edad avanzada. Esta sencilla medida nutricional puede contribuir a disminuir los graves problemas de salud, sociales y económicos que conllevan las fracturas de cadera en España y en todo el mundo. Además, es conveniente que los ancianos salgan a pasear y se mantengan activos por dos razones: para que se mantenga la síntesis de vitamina D que se produce  habitualmente gracias a  la acción de los rayos ultravioletas a nivel de la piel y porque otro de los factores que más contribuye a mantener el hueso en buenas condiciones es el ejercicio físico.
Con los años se producen alteraciones de los sentidos del gusto y del olfato; además, las alteraciones dentales les impiden a muchos de nuestros mayores una correcta masticación de los alimentos. Sus incapacidades físicas les dificultan la compra y la preparación de alimentos, sobre todo cuando viven solos.  Otro factor que influye el prevalencia de desnutrición son los múltiples fármacos que a veces toman estas personas, que los medicamentos pueden tener efectos secundarios sobre el tracto digestivo produciendo náuseas, sensación de plenitud, vómitos…  Además, no podemos olvidar los problemas psicológicos, la soledad y la depresión, y las alteraciones cognitivas o demencia, con la dificultad para cocinar.

Dra. Riobo
Jefe A. Endocrinología y Nutricón
Fundación Jiménez Díaz
Madrid